viernes 9 de abril de 2010

campaña antimonopolio informático

En nuestros tiempos usamos los computadores para intercambiar información. Gracias al desarrollo de nuestra tecnología, intercambiamos todo tipo de información, opinamos en foros virtuales, intercambiamos correo y todo tipo de contenido manejado a través de computadores.
Este nivel de tecnología es algo nuevo para la civilización, y las posibilidades que ofrece nos deslumbran. Cada día aparecen aparatos con mayores funcionalidades que los anteriores y más potentes. No sé hasta dónde se desarrolle esta tecnología, pero claramente impacta nuestra vida.
Para que el avance continúe, es necesario ajustarnos a reglas que promuevan el beneficio común. Hasta ahora, el mercado de los productos de ofimática ha sido liderado hábilmente por Microsoft, quien ha establecido la vía para realizar las labores de oficina por medio de computadores. ¿Cómo ha establecido su hegemonía? A medida que la informática conquista nuevos campos se va especializando, exigiendo con esto que la gente domine un rango amplio de datos para poder operar la máquina. Sin embargo, la mayoría de nosotros desea hacer tareas sencillas, y deseamos que esto no nos tome mucho tiempo. Directamente sobre esta línea, Microsoft ha desarrollado sus productos con todo el mérito que merece. La estrategia consiste en desarrollar los productos de manera que el usuario pueda comenzar a usar el producto inmediatamente una vez que está en sus manos, y que el producto sea fácil de usar.
Este modelo desarrollado por Microsoft funciona, y para un gran número de personas el sistema operativo de esta compañía nos deja conforme con su rendimiento. Pero las políticas de Microsoft presentan un problema para que la tecnología continúe avanzando. Me refiero al monopolio.
Cuando usamos el procesador de texto Word hay varios sucesos que estamos apoyando pero no somos conscientes de ello. Word es parte de la suite ofimática Microsoft Office, y estos programas funcionan solamente con el sistema operativo Windows, de manera que quedamos sin otra alternativa que usar los productos de Microsoft. Y cuando compartimos nuestra carta con otra persona, sin querer ayudamos a Microsoft a expandir su monopolio, ya que nuestro destinatario deberá tener los productos de Microsoft para poder leer la carta.
¿Existe alguna posibilidad para evitar esto? La respuesta es si, y la solución que planteo usa las herramientas que disponemos en el computador. Word es un programa por medio del cual componemos nuestros documentos. Pero en vez de enviar nuestro documento como un documento Word, podemos enviarlo como un documento PDF, que se puede abrir con cualquiera de los diversos programas visores de PDF que existen en el mercado. De esta manera no forzamos a usar un producto determinado, y además entregamos la información en un formato adecuado para la lectura.
Los pasos para convertir un documento de Word, asi como también un Libro de Excel, a PDF son pocos. Lo que haremos es instalar un programa que simula una impresora, que en vez de botar papel, deriva su salida a un documento PDF. Lo primero es instalar el programa. Se puede descargar gratuitamente desde www.pdfforge.org. Una vez instalado, escribimos nuestra carta como de costumbre, y una vez que hemos terminado de escribir, se imprime el documento y se escoge la impresora ficticia. Con eso obtendremos nuestra carta convertida a formato PDF.

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